Casas especiales, propietarios especiales…

Hace unos días, Sonia y una servidora nos fuimos a visitar una casa “especial”:

Los propietarios son un matrimonio encantador, con historia, cultos y sensibles, que han llenado de vida y de amor la piedra y la madera de esa casa. En el salón rústico, precioso, lleno de encanto, con cada cosa en su sitio había un piano de pared, en el que pude tocar la primera parte del Claro de Luna hasta que el hombre se emocionó, y dos guitarras; arriba, otras dos guitarras y pinturas, pinceles, y una mesa de trabajos manuales con todos los elementos colocados al milímetro…

 

Toda la casa está dispuesta para disfrutarla y pensada para invitar a los buenos amigos…

En la planta baja se respira el olor a tradición, con la cocina antigua, las dos chimeneas, y la portilla que me trajo recuerdos de la infancia, cuando se podía dejar la puerta abierta de la casa aunque no estuvieras. En la primera planta, cuatro grandes dormitorios con unas vistas impresionantes a la Cordillera Cantábrica, y una galería-corredor de los de antes llenos de vida vegetal. Y en la última planta, un espacio diáfano lleno de arte…

 

Y cuando sales, te encuentras por un lado, el encanto de un porche con jardín, con una fuente, una caseta de aperos de piedra y variedad de árboles frutales; y por el otro la majestuosidad imponente de la naturaleza que nos hace sentir pequeños y grandes a la vez.

 

Evidentemente, las palabras se quedan cortas para describir una casa como ésta. Es imposible transmitir todo lo que se siente allí, porque es algo mágico y muy personal. Es  imprescindible estar, porque una cosa es la piedra, la madera, la distribución de los espacios, los metros cuadrados de casa y de finca, y otra es lo que se siente y no se ve, lo que nos enamora y no sabemos por qué, y esto cuando buscamos un hogar también tiene mucho peso en nuestra decisión de compra.

Se pasó la tarde, nos conocimos, nos conocieron y con eso decidieron poner en nuestras manos la venta de su casa. Con los pulmones llenos de aire puro y unos limones en los bolsos nos vinimos de nuevo a la ciudad, deseando volver a verles, porque si hay algo que merece la pena en esta profesión es la oportunidad que nos brinda de conocer gente maravillosa, que además de clientes puedan llegar a convertirse en amigos.

 

¿Alguien podría ponerle precio a estas vistas?

Si deseas tener más información o crees que ésta es la casa de tus sueños, puedes ponerte en contacto conmigo en info@agencia-asturias.com

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